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Esbozando una sonrisa fugaz, el guardián registraba todo lo sucedido en L’sor. En tanto la princesa Ellem con sus renovadas energías visitaba a su prometido, el mismo se sentía un poco desdichado. Al mismo tiempo que Grace buscaba con avidez el libro que Liam deseaba leer.
La joven de mirada más bien adulta, tenía un ligero toque de juventud en su mente infantil y sin embargo aún era suficientemente avispada para saber cuando la seguían. Así, dando una vuelta en una esquina de la biblioteca…
— Deja de seguirme! —Grace con las manos en la cintura, se enfrentaba como matador al toro. Dado que Anthony era bastante más alto que ella y sus hombros anchos no hacían más que enfatizar la delgadez de Grace— Vete a otra parte.
— No es tuya la biblioteca —decía Anthony cubriendo muy bien el derrotero verdadero por el que había acudido a la biblioteca.
— ¿Y tuya si lo es? Igual que el comedor, la sala, la cocina, la recepción, los jardines norte y los del sur… y también… —Grace enumeraba mientras contaba con los dedos de la mano a la vez que Anthony comenzaba a sonrojarse. Y Grace, sin darse cuenta.
— Ya basta, si no me quieres ver no me hables —Anthony contestó lo primero que se le vino a la mente. Dejando por supuesto a Grace con cara de desconcierto.
— ¿Qué? —logró articular ella segundos después de que él se diera la vuelta y regresara por el pasillo que estaban. Como no esperaba respuesta, se encogió de hombros bastante gestual y reemprendió la búsqueda del libro.
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