Feliz Año 2010

Feliz Año 2010

 
¡Hola a todos!
Lectores y curiosos ^^
Les deseo que este año que comenzó hace poco más de unas dos semanas este lleno de vida, alegrías, sonrisas, amores y siempre en compañía de sus seres queridos. Que en este año, a donde quiera que deseen llegar, hagan el viaje acompañados siempre de sus seres queridos y con mis mejores oraciones.
Y aunque las vacaciones se han terminado (triste pero cierto) siempre nos quede en el corazón, esa alegría que nos dejaron las fechas pasadas.
Les dejo algunas novedades con las que re-inicio el año en este blog ^^

Personales * Cartas a Santa
* Nuestras metas en el 2010
Historias
* L’sor continua ;)   algo más diario
* Un cuento de navidad para Salem

Espero sus comentarios =)  Y ¡¡Gracias a todas las que se pasaron los últimos días del 2009!!

Marie Hunter

Lè Chanté Roseu 3v

*

 

 

Con las pociones y cuidados intensivos de Carlos Evanier, Tomás estaba en perfectas condiciones. Pese  a los tratamientos de Lord Voldemort, Tomás tenía el espíritu más que despierto por la venganza que otro motivo de limpieza en Londres. Comenzaba a creer que en realidad quería dejar las filas de su señor para ir sencillamente detrás de esa capitana arrogante que le había arrebatado algo más que su orgullo de duelista.

 — Señor —una voz diminuta, como un siseo entró a la habitación donde Tomás lanzaba pequeñas astillas de su antigua varita al fuego— señor, ya deje aquella varita. El Señor Oscuro le obsequió una nueva.

 — Ésta nunca debió ser destruida —dijo con voz baja Tomás mientras se ponía de pie y arrojaba la última astilla— Bien, ¿Qué quieres, Dominc?

 Una sonrisa ligera se formó en el rostro bello de aquel Malfoy… tal vez pudiera anticiparse a los planes de aquella capitana asquerosa. Levantó la mirada hacia donde Dominic le observaba sin verlo realmente. Con esa mirada siempre extraviada en el interior de sus propios pensamientos.

 

 

En otro lado,

 Jenn seguía sentada en el mismo sitio que antes, con una ligera sonrisa en los ojos observando el espejo que aún flotaba sobre la ahora mancha seca de sangre y trozos de la copa rota.

 — Que entretenidos son los humanos —Jenn sonreía bebiendo un pequeño sorbo de su copa. Un pequeño tintineo de cristales la hizo mirar a la derecha de la habitación donde estaba Nathan terminando sus constantes pociones. Solo que en esta ocasión tenía la mirada fija en ella y no en sus calderos— ¿Qué? Es la verdad.

 — Y por eso tienes que burlarte de ellos —le dijo cínicamente Nathan sin moverse. Avril empujó la puerta con una mano mientras ingresaba a la habitación.

 — ¿Ahora porque pelean? —dijo Avril deteniéndose un segundo y bajando los hombros en señal de cansancio. El que tuvieran la edad de unos muchachos, a veces podía más con Nathan y Jennettea.

 — Nada —dijeron al unísono. Avril los miró sin creerlos y Nathan agregó— Malfoy hará algo para Carol.

 — Sí —dijo animándose Jenn. Nathan la miró con el ceño fruncido y Avril entendió el mensaje, Jenn lo ignoró y continuó hablando— imagínate que piensa utilizar a ese muchacho Dominic, la marioneta que antes era un alumno de Carol para atraerla y poder capturarla. Pero, Carol ya ha organizado a sus antiguos alumnos para rescatar a los que están bajo el poder del Lord Voldemort.

 Parecía mejor dejarla hablar sobre los planes de Carol, se dijo Avril intentando contagiarse de ese ánimo. Ya ni las novelas terrestres parecían tan interesantes cuando hablaba Jenn. Por supuesto se lo había dicho a ella y Avril solo la había mirado reírse por un buen rato como si tuviera chiste lo que le había dicho.

 — Bueno, bueno… no nos interesa lo que haga Malfoy, ¿Por qué lo vigilas? —dijo Avril con curiosidad. De nuevo, tenía esa curiosidad proveniente de su edad y no de su persona.

 — Porque es interesante saber lo que pasa alrededor de Carol —dijo Jenn encogiéndose de hombros antes de mostrarle una sonrisa malvada a Avril que Nathan no vio— Además, Carol está sintiendo presintiendo la llegada a L’sor de los antiguos espíritus y quiere sacarse de encima el engorro del Lord Voldemort.

 — ¿Crees que lo logre? —dijo Nathan acercándose mientras se secaba las manos con una pequeña lienzo— si Carol logra abrir un portal, Ensein lo sabrá de inmediato por el contacto que tiene con D’ant.

 — Y lo más interesante —dijo Jenn a los dos, quienes la miraban como se mira a una pequeña que se esfuerza por dar una noticia— es que D’ant ni siquiera sabe que está vinculado con Ensein.

 — ¿La expresión, cierra la boca, te dice algo? —le preguntó Nathan a Jenn con los brazos cruzados y una expresión en el rostro de disgusto.

 — Sí, que eres un aburrido —dijo Jenn mirando a Nathan de pies a cabeza— viejete.

 — ¿Qué? —dijo Nathan intentando alcanzar a Jenn pero Avril se interpuso en su camino— Deja que la alcance, solo quiero darle un buen golpe en esa cabeza para ver si tiene algo dentro o solo la tiene de adorno…

 — Luego podrán llegar a los golpes —dijo Avril a los dos— cuando todo haya terminado. Tenemos a los antiguos espíritus buscando a todos, necesitamos planear lo que sucederá después cuando lleguen los otros.

 — Luego —le dijo Jenn en tono de amenaza a Nathan. Él solo la miró entrecerrando los ojos. Habían pasado demasiados años juntos para que él recordara que ella era una mujer a la que debía cuidar por su condición anterior de concejal.

 — Jenn —Avril la llamó como si no la hubiera escuchado molestar un poco más a Nathan. Entre ellos, sabían que Jenn y Nathan eran impetuosos pero nunca llegaban a los puños por más que se molestaran entre ellos. Los dos sabían que tenían un deber antes que nada.

 

 

 

. . .

Lè Chanté Roseu 3u

*

 

 

 

 

Carol observó, después de una larga sesión de pláticas individuales y planeación, como algunos de sus mejores jóvenes que había ella tenido bajo su cargo, sí habían respondido con prontitud a su mensaje de invitación a Londres. La acción era sencilla: Entrar y llevarse lo que no pertenecía ahí.

 

— Revisemos todo desde averiguar el lugar donde tienen prisioneros.

— Solo los que nos interesan —preguntó uno de los jóvenes al cargo de Carol. Todos habían estado en una sala oscura para evitar cualquier indiscreción.

— No, pero nos interesa el sitio donde están nuestros compañeros —respondió la capitana— tenemos con nosotros al capitán Higgins y el capitán Rhys por lo que debemos elegir un sitio seguro al que llevemos a los rehenes que recuperemos.

— Una propiedad en las cercanías de los límites de Londres, esta en manos de mi familia y ha pasado a ser mía —ofreció una voz femenina al fondo de la habitación y de la mesa en la que estaban todos sentados— la puedo ir a visitar.

— Sería mejor si alguien te acompañara para reforzar las protecciones —sugirió Carol. Alguien asintió y varias voces se ofrecieron.

— ¿Podrías poner en los sótanos una estancia para las pociones en caso de necesitar una enfermería? —preguntó Gladyss teniendo la idea en ese momento.

— La propiedad está diseñada para afrontar fuertes enfrentamientos y no tenemos sótanos llenos de comida, supongo que podría ser. —respondió con la verdad.

— Y necesitamos movernos, rápido. Resumiendo tenemos máximo una semana antes de que el Ministerio note sus presencias en Londres. —Carol les miró a todos a través de las sombras. No necesitaba los sentidos naturales para saber que todos entendían la mirada que les enviaba. Cada uno era considerado peligroso en Londres, no solo por haber estado en el cuerpo militar de la capitana Coulter.

 La pequeña chimenea de la habitación crepitó y todos se pusieron de pie. Era la señal de Duff para salir de ahí en menos de dos minutos. Carol suspiró de cansancio y dolor cuando sentándose en un sillón todos desaparecían a su alrededor, Gladyss le preparaba una copa y encendía “sin intención” las luces más tenues. Desde afuera parecería que alguien había entrado a la habitación o se había despertado y no quería demasiada luz.

 Sin demasiada discreción, de nueva cuenta el Coronel Robbin Prada estaba de pie en medio de su pequeña sala de estar. Gladyss en realidad estaba sorprendida cuando vio al coronel ahí, lo cual dio un toque de veracidad a la escena creada para el Coronel.

 — Casi real Coulter —dijo Prada mirando a su alrededor, ni una mota de polvo se había movido. Aquello pareció sacar de sus casillas al Coronel pero esa fue una impresión momentánea. Dio un par de pasos hacia donde ella había estado presidiendo la junta y luego volteó hacia ella. Sorprendida interiormente casi no escuchó cuando el Coronel agregó— un accidente con el caballo. Según informó tu alumna al Ministerio.

 Ella no había asistido a una junta hecha por el Ministerio. No quería, ni podía. De cualquier forma, sabía que no intentarían llamar a otros capitanes que no estuvieran en Londres.

 — ¿Qué quieres? No me digas que te descartaron como carcelero y decidieron que mejor hacías de mensajero para las noticias. —eso no había estado bien pero no quería que se diera cuenta de sus nuevas o de sus heridas.

 — Tenía que averiguar algo pero me detuve a tomar el té —dijo con sarcasmo, igual que Carol. Se detuvo de su inspección visual de la casa cuando Carol no le respondió.

 — Ella está cansada —dijo Gladyss intentando que no se acercara demasiado a la capitana pero Robbin no le hizo caso.

 — ¿Qué…? —y la pregunta quedó en el aire. Estaba de pie frente a la chimenea mientras Carol tenía los ojos cerrados como si estuviera en un dulce sueño. Se volteó hacia la joven que estaba sorprendida de ver a su capitana en un sueño tan tranquilo— ¿Qué le has estado dando?

 — Un poco de láudano —dijo ella levantando la copa que tenía entre manos. Se lo había agregado sin el conocimiento de su capitana pero en realidad no había dado resultado hasta ahora.

 — Quiero saber de inmediato, lo que ha estado haciendo tu capitana en las colinas de Tsulaxdisty. —como Gladyss no reconoció el nombre, negó con la cabeza pero Robbin insistió dando un paso hacia ella— me refiero a donde ha tenido un duelo con Tomás Malfoy.

 

 

 

. . .

Lè Chanté Roseu 3t

*

 

 

 

Mismas sensaciones que estaba recibiendo Carol.

 

Y que a Gladyss estaba volviendo loca. Después de todo, en el equipo de sanación era Carlos el que se ocupaba casi siempre de lidiaba con los sentimientos y las reacciones violentas que éstos causaban. Él sabría diferenciar entre algo que surge de un hechizo de algo externo. Y de algo natural.

— Demonios, ¿Por qué tenía que haberse vendido? —Gladyss jadeaba literalmente al tratar de regresar a Carol a su cama.

— Llevas con ella dos minutos en soledad y se pone así —le recriminó una voz, un ruido de algo rompiéndose contra el suelo como si fuera cristal y Gladyss observó como era empujada hacia atrás para que Hester apareciera en su campo de visión y sujetara a la capitana a su cama. Pero ella, tenía mucha fuerza.

Gladyss sujetó su lengua con fuerza mientras le lanzaba a Hester una mirada que de haber podido, lo hubiera dejado muerto. Y como si las cosas no fueran suficientemente mal, una voz desde el pasillo congeló a Gladyss: Nicolás Higgins.

 — ¿Qué ocurre aquí? —Nicolás para estar desvariando sobre su ubicación, en convalecencia y cubierto desde el cuello hasta los tobillos por una túnica del ritual de recuperación, parecía estar al mando mucho más de lo que Gladyss hubiera deseado.

— Nada —era la palabra que repetía Gladyss cuando trataba de empujarlo fuera de las habitaciones de la capitana. Nicolás frunció la frente cuando Hester se movió lo suficiente para dejar ver el rostro de Carol.

— Yo —Nicolás la señalaba con la mano como si se esforzara por recordar algo— ¿De donde la conozco?

— Gladyss ¿No puedes ver que estoy… —Hester cerró la boca con el golpe de la capitana en su quijada— ¡Demontre!

Ante el insulto de Hester, Gladyss sacó fuerza de (ella no sabía donde) para lograr sacar el casi gigante para ella, del capitán Nicolás. Quien se dejó regresar al pasillo cuando desapareció de su vista la capitana Coulter. Minutos después, lo dejaría en una cama confortable con una ligera poción para dormir mientras revisaba la siguiente cama en la habitación. Otro de los capitanes.

 Gladyss suspiró.

La buena noticia era que a pesar de que era secuestro de capitanes, como el Ministerio demandó el regreso de todos a sus hogares no podrían levantarse cargos contra ninguno de ellos. Gladyss volvió a suspirar después de comprobar que el buen capitán Joseph Rhys. Quien gracias a Hester, había perdido algo más que el sentido.

Gladyss dio un brinco. ¡Hester! ¡La capitana!

 

 

— Gracias por dignarte regresar —dijo con la voz amortiguada Hester. La capitana dormía en su cama como si nada hubiera ocurrido mientras su compañero se había improvisado un vendaje en la quijada.

— Revisé también al capitán Rhys —Hester se tensó visiblemente y Gladyss se apresuró a cambiarle las vendas por una curación real para que solo le quedara el recuerdo en la mente y no en el rostro.

— Ten ensañas conmigo con lo del capitán Rhys —dijo Hester con cuidado cuando Gladyss ya estaba por terminar. Ambos se quedaron en silencio.

— No decidí borrarle la memoria. La capitana te necesitaba con él, no con el esqueleto de él —Gladyss le recordó de forma amable las palabras de la capitana.

— ¿Qué es lo que tanto te molesta? —dijo Hester entrecerrando los ojos. Pudo ser porque había preguntado algo que le interesaba o porque Gladyss había hecho más presión de la necesaria.

Gladyss suspiró.

— La traición de Carlos y el estrés de la captura de los demás.

Hester iba a decir algo, de hecho estaba abriendo la boca cuando la capitana se cruzó de brazos y los llamó.

— Vamos por los nuestros.

Y sin importarle las indicaciones de Gladyss, Carol Coulter hizo de nuevo lo que le vino en gana. Salió de la cama y se dirigió a la salida a planear el rescate de los suyos.

 

 

 

. . .

Lè Chanté Roseu 3s

*

 

 

 

Al mismo tiempo, Iara la última custodia de la Tierra y la actual Carol, levantaban su rostro al aire. En L’sor la princesa se estremeció cuando D’ant la tuvo que llevar de regreso en brazos a su cabaña. Él también lo había sentido.

 

Los Antiguos Espíritus. Están despiertos.

 — La última vez, mis ascendientes tuvieron que sellarlos en el sueño del guerrero. ¿Quién los ha despertado?

— No lo sé Iara —dijo una voz detrás de D’ant pero inconfundible. El dragón en forma humana se puso de pie pero no había nadie. Pero era la voz de Liam.

 Muy lejos de ahí, unos momentos antes, en el reino de la tierra…

 Liam abría los ojos pesados. No recordaba como se había quedado dormido pero sentía una calidez como cuando era niño y su madre lo abrazaba para protegerlo de todo. Bajó los párpados hacia donde se encontró con la profetiza Clare, con los ojos cerrados y una expresión de total tranquilidad.

Le dolían los músculos por el tiempo que había estado bajo el sueño al que lo había inducido Clare. Pese a ello, una dura y más pesada coraza le oprimía el corazón. Como si de una corriente de agua de río se tratara, muchos recuerdos se agolparon en su mente dejándolo completamente en silencio. Solo, abrazando el cuerpo inerte de Clare.

Comprimido como estaba su corazón, se enfrentó una vez más a las consecuencias de las acciones de la que comenzaba a odiar llamar prometida. El guardián de Palacio Imperial estaba en L’sor, lo sentía en los huesos como la gente suele decir siente el frío en la piel.

No tenía idea de cómo continuar pero prefirió bloquear aquellos sentimientos hasta que estuviera en mejores condiciones para analizarlas y tomar sus decisiones. Ahora tenía un deber con su gente, los antiguos estaban despiertos y no sabía como era eso posible.

Trató con todas sus fuerzas, cruzar la distancia y las personas que lo separaban de Iara y D’ant. Al menos el dragón era tan antiguo como los espíritus. O eso esperaba Liam en su corazón, ya que su madre siempre se negaba a que se le contaran historias que él creía fantásticas creaciones de la imaginación de su padre.

Para sorpresa de él, le tomó menos esfuerzo del que creía y eso lo preocupó internamente pero no en ese momento que necesitaba ser fuerte porque sabía que Iara y la actual custodia de la Tierra, estaban enteradas de este evento en particular en L’sor. Iara tenía el rostro tan pálido cuando D’ant la llevó dentro de su cabaña que Liam contuvo el instinto de correr hacia ella. En cambio, abrazó con más fuerza el cuerpo de Clare.

Enfocó su voz en la mente de ambos pero no ocurrió nada al primer intento, ni al segundo o al tercero sino hasta el sexto.

 — Tranquila, necesitas descansar amor —le dijo Liam. La voz sonó un murmullo en los oídos de Iara quien presintió una caricia en el corazón cuando llegó a ella el tono de Liam. — Ellem está muy cansada y comparte contigo todo. Aun sin saberlo, es una niña caprichosa…

— Liam —dijo suavemente como si estuviera entonando Iara un canto. D’ant no comentó nada pero sabía era cierto.

— Recupera fuerzas, por favor.

— Yo no diré “por favor” —D’ant parecía un vengador.

— ¿Dónde estas? —desvió el tema Iara tratando de sentarse.

— Acuéstate —declaró D’ant empujando sus hombros hacia atrás. Iara pudo sentir la risa masculina de Liam en su mente. Pero no era una de él, sino diferente.

— ¿Qué pasa? —preguntó de nuevo Iara en voz alta. Silencio.

— ¿Dónde esta Liam? —D’ant también sentía curiosidad sin ser él, un humano.

— Prometo contarles todo. Cuando nos veamos, en las montañas TAFO. Con la ciudad tan cercana y el estado de Iara —la cual protestó en ese instante—, deberían viajar de forma natural. Yo haré lo mismo para evitar llamar la atención.

— Ellem puede requerir de ti —dijo Iara como si no quisiera plantear lo que era obvio.

— Primero deberá encontrarme —cerró la conversación Liam y Iara lo sintió en su corazón. Algo había pasado pero confiaba que él se lo contaría cuando se vieran.

 

— Querida, confía si puedes —le replicó D’ant siguiendo el rumbo de su corazón.

— Tengo que, D’ant. Es la última esperanza. Ellem ha perdido todo y cuando se entere del levantamiento de los antiguos, bueno no sé que es lo que hará.

— Enviara a sus cachorros —dijo D’ant con sarcasmo. Iara sonrió.

— No te caen Grace y Anthony o ¿Es solo uno de ellos dos?

— Duerme “princesa” —dijo D’ant molesto al salir de la cabaña.

 

En la forma de humano, D’ant comenzaba a tener extrañas sensaciones. ¿Eso eran los sentimientos? No, no podía dejarse llevar por las dudas existenciales ahora. No precisamente ahora que su Hogar, le necesitaba. D’ant cerró los puños en una fracción de segundo cuando L’sor recibió la llegada de Grace y Anthony, era obvio que debía estar consciente de la llegada de cualquier presencia, ser, vivo o no a L’sor. Para lo que no estaba acostumbrado era a tener esas sensaciones.

 

 

 

. . .

Lè Chanté Roseu 3r

*

 

 

El espejo que habían estado cuidado desde su nacimiento los hermanos Pride, tenía un marco grabado de diversos signos y figuras. Las mismas, que tenían las paredes de los sótanos de la casa de campo de la familia Hubber en los límites del Reino del Olvido.

 Donde se sucedían una serie de acontecimientos interesantes.

 Dentro de los barrotes de la puerta de entrada de la casa, una edificación defendida con antiguos hechizos de protección imperial, guardaba secretos, que pronto serían develados. Los tres jóvenes: Jennettea, Avril y Nathan seguían fielmente cada movimiento en L’sor. De forma paralela, también vigilaban las acciones en la Tierra.

 — El Templo Mayor del Reino del Olvido ha sido destruido. Avril, Nathan vengan.

 Una hermosa joven de cabellos castaños al igual que sus ojos que tenían una mirada reservada, dio un par de pasos hacia donde estaba Jenn. Nathan vestido de túnica café dejó que su mirada negra reposara sobre la esfera de niebla que descendía en el aire hacia donde ellos, mostrándoles las piedras destrozadas de lo que había sido el grandioso Templo Mayor del Reino del Olvido. Lo que veían en la esfera parecía como si fuera una ventana hacia el Templo donde estaban de pie Alexander, el faraón del Reino del Olvido al centro de todo el caos.

 — Lía, la sacerdotisa ¿Cómo se encuentra? —Nathan declaró su duda hacia la esfera y en un segundo, se mostró que estaba cubierta de polvo y cansada pero ilesa en esencia.

  — ¿Ven lo que yo? —preguntó Avril hacia donde la imagen en la esfera mostraba la figura del Guardián del Palacio Imperial.

 — Por fin, salió —declaró Jenn misteriosamente tranquila y serena. Nathan solo la observó de reojo antes de tomar una copa de una bandeja etérea para ponérsela entre las manos de Jenn y Avril.

 

Cuatro veces dañada,
Cuatro veces cortada,
Invocamos a cuatro voces,
A los cuatro antiguos espíritus.

Las voces declararon al unísono.

La bruma se volvió opaca hasta hacerse una masa gris. La cual tomó forma de un espejo de dos metros de alto y casi un metro de ancho con un marco de plata oscurecida por grandes manchas de color indefinido como si hubiera sido guardado por muchos años. Pero no reflejaba nada.

 Nathan alzó las manos hacia el espejo. Nada sucedió.

Jennettea colocó una mano sobre la copa mientras Avril una debajo de ésta.

El espejo mostró una división mostrando a cuatro vasijas, que contenían a los antiguos espíritus. Avril retiró la mano, dejando caer la copa que se había mantenido flotando.

Con el contacto del cristal y el suelo, en las manos de Jenn y Avril aparecieron dos nuevas copas llenas de sangre espesa. Nathan cantó un hechizo y las vasijas se resquebrajaron en silencio para poder escuchar lo que él tenía que decir.

 

*Ha llegado otra vez el tiempo de defender la Tierra, pues todo ha sido desatado.*

Alestard abrió los ojos y miró alrededor desperezándose.

— ¿Es por eso por lo qué tienes que despertarme de mi sueño? ¿Dónde están Lagrym, Gromair y Sarzay?

*Han estado en el letargo del guerrero durante más de cien años. Es hora de que se levanten otra vez. La Tierra está en peligro y toda su gente con ella.*

Sarzay se desperezó escuchando la última frase.

— ¿Todos hemos sido convocados?

*Escuchen bien, deben salvar a aquellos que puedan y destruir a aquellos que no puedan.*

— Cumpliré con mi deber con mi gente y la gente de la Tierra.

— ¿Dónde están Marguis y Paxion? —preguntó con voz dormida Gromair.

*Hay Personas cerca, humanos, que pueden ayudarlos a mantener la paz del acuerdo. Encuéntrenlos y bendíganlos con el Convento y regresaran a su anhelante tranquilidad de los Guerreros.*

— Los encontraremos.

*No fallen.*

 

 

Una copa cayó al suelo, una mancha roja se extendió debajo de los pies del Espejo. Avril caminó dos pasos a su derecha con la mirada siempre en el espejo.

 Nathan bajó las manos y cerró los puños. — El futuro de los dos mundos está en juego. Y ellos deben encontrar a los humanos y a él…

 — La Promesa de los Winged no ha mentido —refutó Avril bajando lentamente las manos a sus costados.

 — Ellos sabrán como forjar un nuevo futuro —Jenn estaba sentada en un gran trono de madera brillante con una copa entre las manos observando el espejo flotante.

 

. . .

Pequeños, detalles

Pequeños Errores
Marie Hunter

Querido Santa,

El año pasado te pedi una patineta
y me trajiste una sola calceta (ó_o)
Te pedía en mi carta un computadora
y me trajiste una caminadora (o.ó)
te suplique unos patines
y me enviaste unos balines. (ö.ó)

Cambia ya tus lentes ¿No? (ó_ò)

Vicente [7 años]
*******
Queridos Santas,

Este año no me traigan un maletín
con el logotipo de la empresa de mi padre,
no me compres esa bufanda que encanta a
todas las amigas de mi madre y a ella misma,
mejor daselos a ellos en vez de a mi
para poder disfrutar del regalo que ahora
si se atreveran a darme mis padres.

¿Verdad papás? (ò_ó)

Lucy [12 años]
*******
Querido Papá,

Este año ya no quiero que te vistas
con ese traje rojo y ese sombrero tonto
yo se que lo haces con mucho amor por mi
pero es que veras, todos mis amigos se burlan
de mi cuando me vas a buscar en tu camioneta
que dice “Yo si creo en Santa”. Estas matando tu
reputación (ô_o) y con ella del verdadero santa.
No ves que él si tiene cabello en la cabeza? y su
panza no es una cervecera? ademas de que el
gorro es triangular no de pirata.

Me quiero,
Mateo [5 años]
Pd. Mamá tambien me quiere.
*******

Nota de la Autora: Espero que les haya gustado un poco de humor en honor a las fechas pasadas. Confio que les habré logrado sacar una sonrisa =) que compartan con el mundo.
Si te gustó, escribe un comentario ^^
Si no te gustó, también dilo. Eres libre de quejarte! ò_o (xD)

Demasiado Arreglado

Demasiado Arreglado
Marie Hunter

Todo se ha terminado, las vacaciones, las fiestas decembrinas, las celebraciones con la familia, la rosca de reyes, los primeros días del año y ya comienzan las clases (algunos también los examenes *escalofrío* ¡Suerte a todos!) Y por lo general dejamos olvidado, en el Pasado, esas intenciones que nos planteamos a inicio de año, el 24 de diciembre o la última semana del año pasado.

Sea como sea, a través de la televisión o nuestro alrededor, la cuestión es que siempre estamos bombardeados por una serie de información que embrutecen el cerebro o en el mejor de los casos solo llegan a marearlo… al punto que los buenos deseos, las metas que nos proponemos se quedan en eso: Metas. Unas que no se cumplen. A mi, al menos, me parece demasiado arregladas esas frases que escuchamos hace menos de un mes:

“¡Ah! Que rápido se fue el año, ni cuenta me di y mis deseos de año nuevo (…) apenas y los inicie”
“¿Dieta? ¿Cual de todas las que inicie este año que se acaba?”
“Uy no, yo no hago deseos, total que ni los cumplo”
“Este año que inicia, sí voy a cumplir dejar de fumar”
“Ahora sí, este año que entra si comienzo a hacer ejercicio”

El mundo ha vendido la idea (de una u otra forma) de que la vida se vive hoy, el futuro vendrá cuando tenga que venir pero mientras disfruta del día de hoy. Si no, miren la televisión por un momento y observen realmente lo que hacen al venderte La crema estilizadora del cuerpo en x días, La maquina de ejercicios para tener un cuerpo de 10, El nuevo desodorante con el que atraerás el amor a tu vida, El refresco que te hace sonreir cada día y así ustedes pueden darme más ejemplos como haya en la televisión.

Siendo así, no me extraña que la visión de las metas sean de corto plazo en vez de las de largo que nos planteamos al inicio de año. Porque, un año… no cabe en el plazo que el mundo nos vende.

O ¿Donde han escuchado: Con este producto, en un año usted, sí, usted, será feliz en un año? ó_o

¿Sean sinceros, tú lo comprarías?

Feliz Inicio 2010

Localización en L’sor

Siempre me han preguntado

¿Y donde están los chicos? ¿Donde estan todos?

En vez de contarselos en un choro que seguramente nadie me comprendería, preferí hacerles un mapa para que conozcan finalmente como han quedado distribuidos y comiencen a imaginar como es que llegaron hasta cada sitio. Espero y confio en que les agradara el esquema.
Con aprecio, su amiga querido Lector,
Marie Hunter

 

Clic para ver ampliación

 

. . .

« Entradas más antiguas