
Hermanas Hunter
Agosto 17, 2009 a 9:55 am (Familia Hunter, Hunter)
Tags: Blackstone, Familia Hunter, Hermanas
Bienvenidos a Salem
Diciembre 2, 2009 a 3:08 pm (Salem)
Tags: Ff. Salem, Vampiros
*
Savtha miraba directamente hacia la puerta por la que había entrado Cipoletti. Gabriel se le acercó por la espalda y sin decir nada de forma verbal se comunicaron
“Se acerca medianoche” la expresión de Gabriel Beldrake era imperturbable. Miraba directamente hacia los pasillos oscuros
“Están impacientes los alumnos” Savtha podría haber dirigido su mirada hacia el techo donde estaban algunos caminando hasta por las paredes. Y otros en las mazmorras terminando sus discursos de graduación.
“Debemos terminar de una vez” el subdirector tocó firmemente con una mano, el hombro izquierdo de la directora. Ésta no se inmutó.
“¿Los alumnos están dentro?” Savtha observó el asentimiento de Gabriel.
— Comencemos la noche —dijo la voz suave de Randall a las espaldas de la directora.
— Los alumnos que lleguen después pueden ser informados en el salón de recepción por Gabriel o incluso por mi misma —dijo una nueva voz sensual que podría haber hecho competencia con la belleza de la directora.
— Carol tiene razón —un grupo de siete personas había aparecido en el pasillo, cada uno con una túnica negra elegante, sin mangas y con el cuello alto donde estaba bordado una S estilizada. Era lo suficientemente largo que llegaba hasta el suelo y con el movimiento tocaba levemente el calzado de sus portadores.
— Profesores —dijo Gabriel girándose solo un poco hasta quedar de perfil— será mejor que vayan a con los estudiantes para evitar contratiempos.
— Espera Gabriel, —dijo Savtha encendiendo algunas antorchas del salón y del pasillo— mejor que solo vayan Aunia, Eitebas y Xelric.
Aquellos profesores eran los que estaban a cargo de la generación que estaría ya más de un par de años. Cada uno de los mencionados entendió las razones de sus envíos, después de todo verían a los alumnos en clases avanzadas si llegaban a permanecer. Por lo cual, la profesora Aunia se dirigió hacia los pisos superiores mientras el profesor Eitebas salía por una puerta hacia los jardines y el último profesor llamado Xelric, desapareció rumbo a las mazmorras.
— Comencemos —dijo Savtha mirando a sus profesores restantes. Cada uno, tenía un increíble control sobre sus reacciones pero nunca estaba de más en un comienzo sugerir ciertas medidas— profesores. Los invito a tener paciencia y mano firme con los estudiantes. Han sido aceptados pero, la permanencia de ellos dependerá.
Así cada uno de los profesores entró a la sala y tomó asiento en sillas altas que estaban colocadas en formación de semicírculo. La más alta tenía una S estilizada en lo alto del respaldo mientras en el resto se mostraba una rosa y una flecha tallada en la madera.
La directora entró a paso tranquilo sin esperar a nadie más. Las puertas se cerraron y todo el colegio pareció sellar las entradas mientras esto comenzaba. El silencio que siguió a continuación fue tenso pero no necesariamente incómodo para ciertos estudiantes.
— Bienvenidos a SALEM. —fue la primera frase que Savtha dijo a los jóvenes que le miraban con cierta inquietud, indiferencia y otros con impertinencia. La voz de ella era suave, pausada y firme— Cada uno está aquí por distintos motivos, cazar y sobrevivir han cambiado con los tiempos. La Guerra ha hecho mucho daño a la sociedad en la pertenecemos y esta institución fue creada con el único fin de terminar lo que no ha sido concluido. Es una escuela donde la indisciplina no es considerada como una habilidad. Sino como falta de carácter.
Aquello lo decía todo. La pregunta era para todos ¿Tienes el carácter suficiente para permanecer?
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Bienvenidos a Salem
Diciembre 2, 2009 a 2:08 pm (Salem)
Tags: Ff. Salem, Vampiros
*
Santino miró directo hacia Hugh como diciéndole con la mirada algo sobre permanecer ahí por más tiempo mirando fijamente a una de las nuevas estudiantes. Celestine observó la ropa de la joven estudiante y solo le dio una segunda mirada al reconocer el saludo de Inglaterra mientras Ioska observaba fijamente a Grez que parecía a punto de quitarse la cabellera de tanto jugarlo entre sus manos y solo Liliana permanecía quieta con una ligera sonrisa en los ojos.
Daryl siseó algo que Ivory no entendió y el único que dio muestras de sonreír fue el de la mirada azul, quien se reincorporó sobre sus pies para darse la media vuelta y entrar, Ivory estaba segura, por una puerta invisible a ella. Solo la más inquieta pareció haber escuchado su nombre porque le sonrió pero Ivory estaba segura que de estar viva, eso le hubiera dado un escalofrío en la columna vertebral. No sabía si aquello había sido malo o bueno. Se enteraría, se dijo, si tendría que verlos por los pasillos en su estancia de SALEM.
— Señorita, —dijo la voz de alguien detrás de Ivory. Aquel lugar estaba de sorpresas, porque sonaba muy parecido a la voz de su padre. Pero era alguien mucho más joven y por supuesto más sereno que la expresión que tenía su padre cuando falleciera. Ivory se esforzó por sacar una sonrisa en el rostro, no lo logró aunque quiso por el gesto caballeroso que había tenido el profesor hacia ella— Cipoletti. No ponga esa cara, no es cuestión de hacerla tomar limones en la escuela.
— No es personal, sencillamente parece que solo logro extender la boca en una línea fina cuando intento mostrarme cálida —respondió con algo de guasa mientras Daryl desaparecía después de una mirada hacia el hombre. Era obvio que estaban comentando el incidente— ¿Con quién hablo?
— Subdirector, Lord Gabriel Beldrake —Ivory pudo percibir un destello de brillo en los ojos verdes del subdirector cuando la voz clara de una mujer, pronunciaba su nombre y título. Ivory estaba acostumbrada a que los hombres se vanagloriaran de sus posesiones, daba igual que fueran tierras o mujeres. Lo que le sorprendió fue que la mujer que había hablado posteriormente fue presentada por el subdirector como la Directora de SALEM.
— Señorita Cipoletti, le presento a la Directora de esta escuela, Lady Savtha Boonder —los ojos aun más verdes de la directora que los del subdirector, se entrecerraron. Aquello le dijo a Ivory que odiaba el titulo pero no estaba al corriente de si se trataba del de Directora o el de su estatus como una Lady.
— Llega retrasada, señorita —dijo Savtha seria, firme pero algo Ivory no sabía si decir ¿Conciliadora?
— He visto más alumnos en los pasillos —comentó Ivory en un impulso y Savtha no necesitó mirar a donde Gabriel para saber lo que había pasado. La joven Cipoletti había llegado en un momento de descuido de Daryl, pero aún así todo seguía en pie porque Ivory no agregó nada más.
— Es una escuela —declaró la voz de Daryl. Había regresado e Ivory deseó patearse mentalmente por no sentir su presencia, aunque también despertó su curiosidad ¿Qué era Daryl?
— Si —dijo titubeante Ivory antes de que contestara alguno de los directores— ¿pero todos mudos? Un poco extraño. Según creo.
Savtha que venía de encontrarse con dos irreverentes no esperaba a alguien más de observador y despidió a Daryl por si venía alguien más. Ivory escuchó como Daryl comentaba que habría alguien más además de ella en la puerta mientras desaparecía por la dirección de los alumnos. Gabriel tomó el control de la situación mirando hacia Ivory sin importar que no le estuviera mirado a él.
— Suficiente —dijo con voz autoritaria Savtha hacia donde estaba Ivory. Imperturbable, parpadeó una vez antes de pensar Que genio.
Un segundo después, Ivory se había acercado a donde la puerta y entrado sin más. Dentro había varios vampiros, unos sentados y otros más de pie cerca de una mesa donde se adivinaban algunos cuadros. Ivory hubiera sonreído de pensar que les darían comida normal.
Se acercó a una mesa donde estaban algunos reunidos como esperando y con tono habitual dijo a los presentes
— Buenas noches —en el rostro de Ivory no había una sonrisa pero sus ojos parecían decir lo suficiente. Estaban ahí una joven de cabello castaño con una cadena de oro, en el cuello acompañada de alguien a quien Ivory juraría haber visto antes. Andrew Helling— No esperaba ver rostros conocidos.
Lo cual era verdad, la comunicación en esos días había sido nulo por precaución más que por sobrevivencia. Aunque era bueno ver rostros conocidos.
— ¡Hola! —dijo una joven con la mirada como la miel y el cabello dorado— soy Artemis, Artemis Ankhiara.
— Ivory Cipoletti Mollet —respondió ante el saludo seria pero entrecerrando los ojos ligeramente en una mirada semi-cálida girando el rostro hacia donde los otros jóvenes— ¿Llevan esperando mucho tiempo?
— Victorie Selby Bancroft —presentó Andrew a la joven que tenía el cabello castaño con destellos rojizos, rizado y corto al hombro.
— Yo soy Sara Antheia Tussand —inclinó solo un par de grados la cabeza de la joven de mirada y cabellos color caramelo. Ivory asintió imperceptiblemente como respuesta a la joven. Algo le decía debía mostrarse natural sin importar de que clan fueran los otros.
— Algo, bastante —replicó Victorie un poco aburrida pero en el fondo ansiosa de que terminara. Al mismo tiempo que decía Artemis
— Como en todas las escuelas, el periodo de espera es lo peor.
— ¿Y aun faltan más por llegar? —preguntó Sara mirando por la puerta.
— Como saberlo —dijo Andrew sin llegar a encogerse de hombros.
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Bienvenidos a Salem
Diciembre 1, 2009 a 2:05 pm (Salem)
Tags: Ff. Salem, Vampiros
*
La entrada estaba desierta.
Aquello no era una sorpresa para la joven de pie en la entrada de aquel lugar. Ivory no esperaba la mejor de las Bienvenidas, era cerca de la medianoche pero esperaba al menos alguien le dijera si no había tomado el camino equivocado a SALEM.
— No era mucho pedir —dijo Ivory con una de las manos en la cadera con una ligera ceja elevada, gesto que hacía al mirar a todas partes buscando algo o en este caso, a alguien— que alguien se acercara a la puerta y dijera “Hola”.
El viento sopló suavemente, estaba cargado de una humedad que la verdad podía pasar de ella pero bueno, era la selva. No había mucho que hacer al respecto, pensó Ivory mientras se volvía a recoger un mechón castaño oscuro como el color del cacao puro, este era especialmente largo que atravesaba su rostro de facciones delicadas con la nariz perfilada. Entrecerró los ojos, buscando de nuevo a alguien. Declarándose por vencida, miró con indiferencia hacia la fachada del Castillo que ya estaba oscura porque las nubes de nuevo habían cubierto la Luna.
— De cualquier forma, —dijo positiva Ivory mirando el cielo— si me equivoque solo tendré que pasar la noche resguardada de una posible lluvia.
Decidió alzar su vestido para subir los escalones, pero antes de emprender la subida decidió ajustarse ligeramente la capa que la resguardaba de una potencial lluvia cuando el sonido de sus tacones le recordaron vagamente que aun tenía su violín entre sus baúles. Alzó la mirada del resguardo de su violín cuando escuchó unas notas que hicieron que sintiera algo en su pecho, como un vago recuerdo. Después de todo, parecía que no se había equivocado. Había alguien ahí dentro aunque la melodía solo duró más de un minuto le pareció bastante familiar alguna que otra nota a Ivory.
Con una ligera sonrisa en los ojos, que nunca alcanzaron su boca, comenzó a subir los escalones ignorando sus baúles en la entrada. Colocó una mano sobre la puerta y ésta se abrió sin hacer ruido alguno a pesar de parecer una de aquellas puertas que se caerían con un simple soplo del viento. Había visto eso en algunos sitios de Europa pero nunca en América y entre sorprendida avanzó por el pasillo desierto.
Era bastante amplio para ser un recibidor. Y como no tenía otra cosa mejor que hacer, se detuvo a observar lo que se podía ver con la luz de luna que entraba por la puerta abierta a espaldas de Ivory. A la derecha parecía haber una larga mesa baja donde estaban bandejas de platas que reflejaban la luz de luna, en cada una había diferentes cosas. En una de ellas un cuenco donde descansaban flores recién cortadas por el aroma que despedían, lo que le indicó a Ivory que había alguien en la casa que se mantenía activo. Sobre las flores un cuadro donde estaba pintado, según le pareció a Ivory, una especie de paisaje bastante rustico.
En una de las bandejas más cercanas a la puerta, estaban un par de tarjetas blancas y le llamó la atención porque en una de ellas se leía nada más y nada menos que su nombre en letras rojas que era a todas luces sangre. La tomó sin mirar las otras y luego levantó la mirada hacia una de las esquinas del recibidor para ver en el momento que se materializaba alguien. Nadie, según ella sabía, tenía ese don. Así que no podría ser más que un mago o bruja, Ivory no sabía que era peor pero se encontró parpadeando dos veces ante el obvio olor de que esa joven era a todas luces un vampiro.
A pesar de que Petter le había enseñado que no debería de juzgar a las personas ni vampiros por lo que aparentaban aunque este caso era muy peculiar porque la había visto materializarse. Si no, hubiera creído que se movía demasiado rápido para su visión poco entrenada. El caso estaba en que, la había mirado tomar forma frente a sus ojos.
— Bienvenida, tú debes ser Ivory Cipoletti —parloteaba pero Ivory no podía apartar la mirada del rostro de la chiquilla. Tenía los ojos vacíos y aunque la luz le hacía tener un brillo parecido al de sus propios ojos, parecía muy forzada que no quisiera mirarla fijamente. Mientras hablaba Ivory no le había hecho mucho caso hasta que finalizó diciendo una palabra, que creía ella era su nombre— …Daryl.
— Hola —dijo sucintamente Ivory mientras aún sostenía entre sus manos la tarjeta que decía su nombre. Aquella chica dijo algo riéndose tontamente y agitando las manos al aire, a Ivory nunca se le había dado bien el poner atención a las chicas así de superficiales ni siquiera en su vida mortal por lo que se dedico a estudiarla deteniendo las palabras que tenía en su garganta con bastante tiempo— Si, soy la señorita Cipoletti. ¿Estoy en SALEM?
— Por supuesto, donde más podría estar… —decía de nuevo la chica con una voz chillona, Ivory le puso que en apariencia debería de tener alrededor de los doce tal vez quince años pero no se podía explicar porque abrazaban a niñas tan pequeñas. Petter le había explicado en el problema que se había metido por abrazarla a ella. Mentalmente se preguntó si Daryl estaba en SALEM porque habían asesinado a su Sire por haber hecho algo tan monstruoso y no buscaban la forma de destruir a la chica porque a pesar de todo, era muy hermosa.
— ¿Qué edad tienes? —preguntó de golpe Ivory mientras Daryl no había dejado de parlotear sobre el castillo, los jardines, los nuevos estudiantes y en general de su llegada inesperada porque ella debía estar ahí. Pendiente. Ivory no parpadeó, pero juró que las mejillas de la chica se habían tornado ligeramente sonrojadas después de un par de minutos nada parecía haber pasado porque contestaba con su habitual sonrisa y sin haberse dado cuenta, le había quitado la tarjeta de las manos para llevarla por un pasillo colateral al principal que había pensado Ivory en un principio recorrer.
Ella se había desentendido de la pregunta, Ivory no la repitió porque no le gustaba meterse en cosas que no eran asunto de ella y después de todo, ella estaba para tomar sus propias decisiones para aprender y controlar sus dones. Aprender de ellos, si era necesario.
Estaban llegando a una esquina donde Daryl dio un patinazo bastante repentino, Ivory que no venía trotando (como hacía Daryl) pudo detenerse sin problema alguno justo detrás de la chica cuando un olor llamó su atención. Daryl decía algo sobre equivocarse de camino, tomar una pequeña desviación cuando Ivory sin quitarle la mirada encima de ella sintió la mirada fija de alguien en su nuca. Ignorando, una vez más a Daryl, levantó la mirada tan rápido que pudo presentir la sorpresa de aquel que la miraba.
— Hola —dijo pensando interiormente “Tengo que practicar” ¡Para no haber notado a seis vampiros! No los veía pero ahora que tenía la mirada en dirección de uno de ellos, podía ver claramente en su mente las figuras de los que estaban ahí de pie. Parecía que había tomado una buena decisión al ir a SALEM— ¿Estudiantes?
La pregunta era obviamente hacia Daryl quien permaneció curiosamente callada pero Ivory no la tomó en cuenta. Observaba fijamente el punto de oscuridad del que solo se podía ver una mirada bastante oscura pero fija en ella. Eran seis vampiros, tres parejas aunque no conocía a que clan pudieran pertenecer. El que la miraba desde las sombras de forma muy fija, tenía el cabello negro pero Ivory tendría que acercarse a verlo porque no se parecía al otro vampiro que tenía el cabello corto y mirada violeta que le daba la espalda, una amplia espalda cubierta por un traje negro de eso no había duda. Alguien más estaba de perfil ligeramente inclinado sobre uno de las columnas con una mirada azul pétrea dirigida a las chicas que estaban inmóviles sin mirar a Ivory pese a ello sabía que había una con una manía de jugarse el cabello, una con un vestido recargado y alguien que intentaba no llamar la atención al estar parada en el último escalón de una escalera que Ivory no podía ver por el ángulo que se formaba con el pasillo, ni por su mirada dirigida hacia alguno de sus amigos ni por sus vestidos porque Ivory estaba segura que no tenía puesto una capa como la otra chica.
— Si, son alumnos —dijo Daryl llamando la atención de Ivory. Una única frase y además, de tres palabras.
— Ivory Cipoletti Mollet —dijo Ivory al ver que Daryl no iba por ningún motivo a presentarla como correspondía.
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Bienvenidos a Salem
Noviembre 30, 2009 a 9:03 pm (Salem)
Tags: Ff. Salem, Vampiros
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Cuando estuvieron solos en la habitación, Santino miró fijamente a Ioska sin decir nada.
— Tranquilo Santino —dijo Ioska jugando con la levita que llevaba puesta, solo miraba la puerta que se había cerrado sin sonido alguno— puede que Liliana esté bastante molesta con Celestine pero no se enfrentara a la ira de los profesores por una simple rabieta.
— Ioska, cualquiera en los zapatos de ella —Santino se dio cuenta que solo la llamaba Lilian en su cara pero no hizo comentario alguno, tenía la mente en otro lado— quemaría viva a Celestine sin importar lo que dijeran los profesores. Yo mismo sería uno de los que se pondrían de su lado.
— Y es precisamente por lo que Liliana no moverá un solo dedo. Es obvio para todos que una afrenta así es motivo de una guerra personal, Celestine nunca se disculpara por su condición de Ventrue y menos consentida de calificaciones pero sabe —Ioska había visto miedo en el fondo de los ojos de su compañera al ver como Liliana se acercaba por los pasillos, como entraba en los comedores y así cada vez que se la topaba en la escuela— ella sabe, que Liliana hará algo.
— Y quiere tenerla en ascuas —dijo Santino comenzando a ver el maquiavélico plan. Sonriente, Santino se pasó la mano por su mandíbula evitando reírse así— Bello y sofisticado, su plan. Casi es como lo planearía Celestine. —La sonrisa que apareció en el rostro de Ioska fue todo lo que necesitó para saber cual era la parte que más adoraba Liliana de su plan. Santino se giró hacia la puerta con una nueva consideración por su compañera— sabes, cada vez me doy cuenta porque la elegiste.
— Ey —dijo Ioska elevando una mano hacia él, señalando con el dedo índice. Santino alzó las manos al aire en gesto derrotado No he dicho nada, relajado. Tenemos una noche larga y nos esperan.
Únicamente necesitaron salir para encontrarse con la famosa Celestine, la primer lugar en notas y consideración de alguna profesora Ventrue por supuesto, bajaba las escaleras como una verdadera reina vestida con un traje completamente elegante y bastante recargado en comparación con las exquisitas piezas que traían Liliana y Grez, quienes venían detrás de Celestine. Con ese único intercambio mental entre Santino y Ioska observaron como bajaba Celestine.
El único que dijo algo a Celestine fue una nueva voz, Hugh entró por una de las puertas de cristal que daba al exterior. Vestía su traje formal como Santino y Ioska salvo que él traía camisa negra. A diferencia de Santino, él tenía el cabello en un tono gris que parecía un negro extraño porque resaltaba sus gestos y el ver a Celestine con un conjunto recargado no ponía en su rostro una sonrisa. No es que fuera la alegría andante, pero bueno, a él no le caían todos pero Celestine lograba que todos parecieran los mejores amigos de Hugh.
— ¿Qué demonios estabas pensando en ponerte esa cosa tan exagerada? —las cejas de Hugh permanecieron en su sitio, era un tono completamente helado y lleno de indiferencia— si sabes que todos son vampiros ¿verdad? O es que el peinado tan apretado, ya te atrofió la cabeza.
— Ella ya era así —replicó Grez con una ligera mirada hacia Celestine aún enojada por las manipulaciones que había sufrido a manos de ella. Hugh sonrió hacia Grez pero fue algo muy fugaz que hasta Celestine no tuvo la certeza de que lo hubiera visto.
— Basta de sus ofensas hacia mi persona —la voz de Celestine era música para cualquiera, parecía una sirena y ciertamente tenía la voz encantadora de una. Lo mismo que un corazón podrido de una asesina sirena, pensó Liliana hacia Ioska quien solo sonrió conciliadoramente.
— Vamos retrazados, su majestad —contestó Ioska después de girar hacia donde estaba la puerta principal que dominaba casi todo el pasillo. Liliana terminó de bajar los últimos escalones cuando una joven apareció por la puerta con una sonrisa bastante simpática cuando los vio a todos ahí reunidos.
Los ojos oscuros de la vampiresa se tornaron mas oscuros cuando avanzaba hacia ellos, estaban al pendiente de su presencia pero estaban retrazados y no quería conocer los motivos porque podía adivinarlos con solo posar su mirada en la Ventrue. Parpadeó una vez y con una voz inusualmente joven los miró a todos, cada uno de ellos recibió una sonrisa bastante afectada por no decir atolondrada antes de escuchar que les decía.
— ¿Y bien, que esperan?
— A usted profesora Daryl.
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Bienvenida a Salem
Noviembre 29, 2009 a 7:01 am (Salem)
Tags: Ff. Salem, Vampiros
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Un violín, eso era lo que se escuchaba, alguien tocaba un violín. Una melodía suave, tranquila y bastante rápida para ser alguna de las que se conocían, claro que si se tomaba en cuenta el humor de la violinista, era una canción bastante usual.
Era una mujer alta, cuyas manos estaban descubiertas de guante alguno la que tocaba la maravillosa melodía. Vestía formal, aunque podría pasar discretamente en las calles como una violinista y nadie la miraría dos veces con su estuche que se adivinaba con una ligera mirada que era de violín y por lo mismo no dirigían una segunda mirada a su dueña por más impresionante que ropa llevara.
— Ten cuidado con tus pensamientos —dijo la voz suave y algo burlona de la joven, quien había dejado de tocar solo un instante para ver claramente quien había llegado a su cuarto donde practicaba.
— Debo repetirme, diciendo ¿Cuan molesto es que leas mis expresiones? —el joven también era un vampiro, bello y elegante hasta las botas como cualquier joven presumido de su eternidad. Ambos lo sabían pero nunca se molestaban en decirlo en voz alta.
— No —dijo suavemente la chica volviendo a cerrar los ojos y empujar su mano hacia arriba, sacando una nota de su violín extremadamente delicado y a la vez, triste.
— Liliana, deja ya ese violín que es hora —dijo una nueva voz detrás de ambos jóvenes.
— ¿Santino, alguna vez has amado con locura, —dijo ella con los ojos cerrados, sin dejar de tocar en ningún instante, la melodía— con tanta locura que duele tanto que te preguntas de donde viene eso? ¿Acaso es un sentimiento tan efímero como la vida de los mortales? ¿O de verdad son banalidades que se inventan los que de verdad conocen lo corta que es la vida como un simple suspiro?
— ¿Qué le has dado a ella? —preguntó Santino mirando al joven de mirada más violeta que hubiera habido en toda la escuela. Su nombre era Ioska pero se pronunciaba como si dijeras Josh-ka una variación curiosa según había contado él mismo hacía tiempo atrás, decía que era tan curioso como su misma mirada violeta y su cabello corto y negro.
La música se detuvo abruptamente. Liliana, abrió los ojos directos a donde estaba parado Santino con su habitual sonrisa de pícaro y bastante pagado de sí mismo, pensaba ella. Ioska también le observaba pero no había respondido a la pregunta, y de hecho Santino a ninguna de ella.
— Nada, Cravioto —la voz seca de ella fue un mazazo contra el ego de Santino. Rara vez, ella, usaba el apellido de alguien para llamarlos. Y cuando lo hacía no solía ser una buena señal.
— Bueno —dijo Ioska tratando de sacar del apuro a Santino, le tendió la mano como señal de saludo pero Santino no quitó la mirada de Liliana. A él no le importó mucho y continuó diciendo— Santino, Lilian sabe como dar duro y fuerte.
Liliana entrecerró los ojos al fijar la mirada en Ioska, solo y únicamente él se atrevía a llamarla por ese diminutivo. No podría decirle que lo odiaba, si provenía de alguien más pero de él, bien aun no terminaba de convencerse que era una ofensa.
— Si quieres, también puedo practicar mi puntería, —Liliana bajó el violín de su hombro derecho y con el arco lo colocó en dirección al pecho de Ioska diciendo— contigo
— No, no. No —dijo alzando las manos con una gran carcajada. Era un buen aliciente para la noche, el picarla pero conocía las habilidades de ella. Vaya que si las conocía.
— Cobarde —siseó Liliana guardando su estuche en uno de los armarios empotrados. Santino silbó de forma audible mientras Ioska solo elevó una ceja ligeramente. Liliana se dio la vuelta y se dirigió a donde la entrada de otro de los salones de música mientras sin mirarlos agregaba dulcemente— Creo que me toca entonces ir a donde los demás e intentar calmar las ansias de medio mundo.
— Grez fue hace unos minutos, ya debería estar de regreso —dijo Santino, Liliana se detuvo en la puerta con una mano en la madera. Y con una voz casi provista de alegría, Santino hubiera jurado que siseo el nombre de “Celestine”
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Noviembre 29, 2009 a 3:26 am (My 2009)
Tags: Aviso
Por motivos de salud y de examenes ordinarios, mi hermana estará actualizando el blog algunos días.
Todo lo que sea historia, ya estaba escrito, ella solo la actualizara.
Los veré a mediados de Dic que salgo de Examenes Finales.
Besooos, Marie (F)
Bienvenidos a Salem
Noviembre 28, 2009 a 9:53 am (Salem)
Tags: Ff. Salem, Vampiros
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Rápidamente, la luna estaba en la posición adecuada aunque los nuevos estudiantes no estaban completos. Demonios ¿Qué más podría hacer? Se preguntaba mentalmente alguien entre las sombras en una sala adjunta donde estaban los directores.
— Mi querido Santino —dijo la voz melosa y bastante estrepitosa para el pequeño cuerpo esbelto que tenía la mujer en la habitación. Acababa de entrar, con sus caderas ondulando en derredor de sus pasos. Era como si no pudiera mantenerse quieta porque, cuando llegó a donde había un caballete cerca de la ventana se detuvo jugando con los cordones de su vestido elegante, de corsé alto y falda amplia. Miraba a todas partes hasta que localizó en uno de los balcones a su objetivo.
Santino Cravioto, con su considerable altura miraba desde el balcón la amplia selva escuchando los sonidos habituales. Estaba acostumbrado a ellos, pero la voz de aquella mujer era un clara interrupción de su concentración y pocas personas se arriesgaban a hacer tal cosa cuando sabían pintaba su ultimo cuadro favorito. Aquella mujer, elegante como estaba aun no se acostumbraba a esos ojos azules contrastando con ese cabello castaño marrón claro como la luz de luna, una miel pura en aquellos lugares inhóspitos.
— ¿Qué quieres Gregoriana? —la voz suave y profunda de él mientras mantenía su postura con los brazos cruzados contemplando la luna pero observándola de reojo.
— Estamos de mal humor, por lo que puedo ver —dijo Grez, como le decían de cariño sus amigas toreadoras. Jugaba con su cabello rubio suelto a su espalda, con un mechón que en particular cruzaba su frente y su rostro hasta su hombro.
A pesar de los impresionantes ojos color dorado de Grez, a Santino no terminaba de gustarle esta mujer superficial. Para algunos tal vez sería mejor taparle la boca, pero era una eternidad para soportar su dura venganza y sus reproches eran mucho peor que su animada charla…
— ¿A que debo el honor de tenerte por aquí? —preguntó secamente Santino mirando de frente a Grez mientras se descruzaba de brazos y la encaraba. El rostro del hombre, estaba tallado con perfecta armonia como una pieza de arte y era un encanto quedarse mirándolo, aun siendo del mismo clan. Grez se mantuvo callada, secretamente estaba encaprichada con él pero nunca admitiría nada aunque la quemaran viva.
— Celestine estaba esperándote en los comedores y nunca llegaste —dijo Grez haciendo referencia a una de las jóvenes Ventrue, destacada entre los de su propio clan en la escuela.
— Esta noche no es para juegos, Grez —Santino también hacia uso del apelativo cariñoso de su compañera cuando le venia en gana fastidiarla, porque eso solo se lo decían sus amigas impertinentes. Santino dio un paso hacia el caballete tomando uno de los pinceles gruesos sin mirarla diciendo— Celestine debió recibir mi aviso. Ha hecho teatro mejor que los toreadores —él sencillamente dio un ligero toque al cuadro antes de regresar el pincel a su lugar.
— ¡Ella sabía! —dijo la voz inocente de Grez, dándose cuenta que había sido engañada por una Ventrue. Manipuladores Asquerosos pensó casi en voz alta. Santino alzó la cabeza y sonrió hasta que atrajo la mirada de Grez para decirle.
— ¿No sabias que Celestine es una manipuladora? —la boca de Santino esbozo una gran sonrisa— Incluso puedo apostar quien te mandó aquí —Grez se ruborizó— El maravilloso cómplice Justin.
Grez ya se estaba dando vuelta hacia la puerta, sacudiendo sus manos a su alrededor mientras vociferaba en voz queda cuando Santino levantó la mirada de su pintura y dirigiéndose a ella en voz baja sonrió
— Grez —ella se giró sobre sus talones en una vuelta, que a Santino le asombró internamente que no se cayera— deja de enfocar tus pensamientos en mi mente. Los oigo a toda hora y no nos conviene…
Santino se puso de pie, despacio como si se tomara su tiempo, giró su rostro hacia donde estaba una pared que unía dos salones. Ése, el de pintura y el que ahora se usaba de recepción.
La sala estaba silenciosa, las luces no estaban encendidas pero no las necesitaban para distinguir quien estaba ahí, aunque era una falta de respeto no descubrirse ante alguno de los profesores. Porque aquella presencia, solo era de un profesor. Randall Silence.
— Si han terminado de discutir las bondades de sus compañeros —dijo la voz tranquila del profesor al dar un paso hacia delante con galantería hacia Grez, quien estaba más cerca de la puerta— y ponerse de acuerdo en lo que necesitan entre ustedes para enfrentarse al grupo de nuevos estudiantes, procedan a dirigirse a la sala continua.
A pesar de la blancura de tez de Grez, la oscuridad del salón y de que no la estaba mirando de frente, el profesor Silence sabía que tenía la mirada baja. Aunque no era vergüenza sino más bien no deseaba expresaba su molestia de ser captada en medio de un salón con Santino.
— Ahórrese sus palabras Señorita Alcalam —dijo la voz de Randall mirando hacia el vampiro cerca de la ventana de nuevo a quien sí tenía el gusto de llamarlo por su nombre, a pesar de las diferencias que se marcaban entre Alumnos y Profesores— Santino, prepara todo para los alumnos nuevos mientras la señorita Alcalam calma los nervios del resto del alumnado.
— Como si nunca hubieran visto la llegada de nuevos alumnos —dijo Randall hacia la señorita Alcalam, mientras ésta parpadeaba una vez como signo de pedir retirarse. Cuando la puerta se cerró, Santino abrió la boca para declarar con voz firme.
— Nunca se había movido tanto, los cimientos de la escuela una llegada de este tamaño profesor —objetó indolente Santino con una ceja en lo alto de su rostro. Convirtiendo su gesto en algo más allá de arrebatador.
— No es tu decisión comentar nada al respecto —Randall miró fijamente a Santino antes de darse la vuelta y desaparecer entre las sombras como había llegado desde la puerta de la sala de música.
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Puntuaciones de Salem
Noviembre 26, 2009 a 4:38 pm (Salem)
Tags: Ff. Salem, Vampiros
Después de terminar la primera ronda, los puntuajes han quedado así:











¡Felicidades a todos!
Nos veremos en la siguiente ronda
Marie A. Hunter
Saludos y Renovación
Noviembre 26, 2009 a 2:04 pm (Marie®)
Tags: Editorial
¡¡Hola a tod@s!!
Espero que esten bien. Ha pasado mi cumpleaños hace ya casi tres semanas . . . en las que últimamente no he podido publicar. Gracias por las visitas niñas y niños ^^ adorados tod@s!
Nuevas:
Quiero hacer una renovación, tal vez en la imagen (aun no estoy segura de ello) pero si en la forma de enlistar los post que son relacionados. Con una pagina para cada historia que agrupe los links de los post que se vayan publicando.
Y dejando de lado, la cháchara.. ahora sí.
más historia de Salem.
Bienvenidos a Salem
Noviembre 19, 2009 a 5:22 am (Salem)
Tags: Ff. Salem, Vampiros
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“Una sonrisa ilumina mi visión. Sin importar el espacio ni el tiempo, mi mente se centra en el ángel que diviso y el cual me mira complaciente. Todo alrededor permanece impasible, de un blanco impoluto, como si del paraíso se tratara, o al menos a mi me lo parecía…”
- No estés triste, cielo. Volveré antes de lo que imaginas, te lo prometo – La sonrisa de aquel joven ángel le pareció la más perfecta que jamás haya existido nunca.
- Pero yo no quiero que te vayas…. Yo te quiero aquí, conmigo, no tienes por que marcharte… Haré cualquier cosa, lo que sea. ¡Por favor! ¡Por favor, no me dejes! – mis ojos comenzaron a humedecerse.
“Ella dejó caer una pequeña risa afectiva al ver como mis lagrimas brotaban”
- Yo nunca te dejaré, ¿Lo sabes, no?
“De repente todo cambió, el fondo blanco esquimal se tornó de un negro soledad, y su cara pasó de la alegría a la angustia”
- Huye Dev! Huye! Huye lejos!
- ¿Por qué? ¿Qué pasa? – mi voz sonaba algo asustada.
“Y de repente, ocurre lo de siempre, una sombra se acerca con un objeto de estatura media en dirección a ella, y cuando está a punto de colisionar, cuando más duele cada lagrima que derramo… Despierto.”
…
Devon despertó de su pesadilla algo sobresaltado. Yacía apoyado en un árbol bastante grande y frondoso. Se colocó bien el sombrero que le tapaba los ojos y dedicó una fugaz mirada alrededor. Se encontraba en el corazón de una selva brasileña, era de noche, y frente a el se ubicaba un gran castillo gotico, un tanto antiguo. Tras la ojeada, decidió seguir descansando y volvió a colocarse el sombrero de forma que le tapara los ojos. Al cabo de un par de minutos notó como alguien se acercaba a él.
- Debe de ser el señor Valentine… – dijo una voz masculina – Llega tarde a la cita con la señorita Savtha. –hizo una pausa- Yo soy Gabriel, encantado de tenerte con nosotros.
Devon se colocó el sombrero pausadamente con una sola mano, y enfocó su mirada hacia el sitio del que provenía aquella voz. Vio un hombre de avanzada edad que sin embargo se conservaba bastante bien.
- Tan solo disfrutaba del paisaje, no necesitaba que nadie viniera a buscarme – mientras hablaba, Devon comenzó a alzarse lentamente y colocarse bien el sombrero – ¿Desde cuando le importa el tiempo a un vampiro?
- Usted se comprometió a ser puntual – Imperó Gabriel – Tan solo acate las normas.
Un rugido gutural apareció en Devon, agarró su equipaje y comenzó a dirigirse hacia la puerta del castillo, que se hallaba a las espaldas de Gabriel. Al pasar junto a él se paró en seco:
- Aprender no incluye dejarme pisotear por otros, no he venido para acatar reglas estúpidas de comportamiento – Rugió Devon, algo molesto por el comentario de Gabriel.
El silencio se hizo patente tras la respuesta del primero. A Gabriel le sorprendió dicha respuesta. Ya le pareció extraño hallarlo en un lugar como ese, sin hacer nada, como para encima recibir muestras de rebeldía. Pero Gabriel no era una persona que se dejara achantar por alumnos primerizos, ya que si lo fuera, no habría llegado a donde está, ni a lo que es.
- ¡Voy estar muy encima de ti, Valentine! – Gritó Gabriel, cuando Devon se encontraba bastante alejado– Tenlo presente.
- Genial… -Susurró Devon- Una guardería sin niñera, no es una guardería…
Se dirigió con paso firme hacia la puerta del castillo, con el equipaje a sus espaldas. No había empezado con buen pie, pero no iba a dejar que aquello fuera un hándicap, iba a esforzarse como el que más. Tenia varios asuntos que atender, aunque aun no lo supiera, y todo ello pasaba por tener una buena experiencia aquí dentro y curtirse como luchador experimentado.
- Señor Valentine! Señor Valentine! – una voz femenina llego a oídos de Devon – Soy Daryl, ¿permite que lleve su equipaje?
La pequeña doncella iba engalanada acorde con la ocasión. Un vestido bonito y discreto que favorecía su figura y a la vez no deslumbraba entre la multitud.
-¿Qué clase de caballero sería si permitiese eso? – Devon dibujó una sonrisa irónica en su rostro – aquí tan solo hay un par de mudas viejas – dijo señalando su equipaje.
- Pero es mi trabajo… -Dijo Daryl algo nerviosa- Tan solo intento sentirme útil…
- No te culpo – La compadeció Devon- Pero yo también quiero sentirme así, cuando encuentre la manera, te la haré saber – acto seguido soltó una pequeña risa nostálgica.
- Pienso hacer lo mismo, señor Valentine, prometido – Daryl le dedicó una amplia sonrisa, acto seguido volvió a sus tareas estrictamente laborales – La señorita Savtha le espera en el salón.
Comenzaron a caminar a lo largo del pasillo. Al final se encontraba el inicio de su nueva etapa que, al igual que para todos, estaría envuelta de obstáculos. Al llegar al final Devon pudo apreciar un grupo reducido de vampiros. La señorita Savtha destacaba entre todos ellos, no por elegancia, o belleza, que también lo era, sino por llevar el modelito que dejaba menos a la imaginación. Era la unica que esperaba de pie, tal vez fuese por miedo de que al sentarse, los demas vampiros vieran sus zonas más intimas y ocultas. Su cuerpo era una autentica obra de arte mortal plasmada en mármol.
- Llega tarde Señor Valentine – Savtha lo fulminó con la mirada.
Él se había convertido en el centro de atención, todos los vampiros presentes lo miraron de arriba abajo. Devon era el único de los presentes, o al menos de los que pudo fijarse, que no llevaba una ropa adecuada al evento. En realidad para él este día, o mas bien esta noche, era tan solo una más, de la larga fila interminable de días que le quedaba por no vivir.
- Su perrito faldero me estuvo entreteniendo ahí fuera – Se excuso Devon, sabia que tarde o temprano descubrirían su mentira, pero era algo que no le importaba – Ajuste cuentas con él.
- Mientras viva bajo este techo, usted también será mi perrito faldero, señor Valentine, no lo olvide – dijo Savtha con tono arrogante.
- Será un verdadero honor – Accedió Devon – Así tendré acceso a lo poco que esconden sus vestidos – mientras pronunciaba las palabras, se podía apreciar una carita inocente y angelical en su rostro.
- Eso tan solo está al alcance de muy pocos. Un sucio perro nunca podrá ser algo mas que un perro – Atajó Savtha- ahora siéntese y espere, no haga que cambie de idea.
La primera noche se presentaba muy larga para todos. Era el inicio de un cambio radical que, esperado o no, lograba inquietar y revivir al más muerto, y serviría para matar al más vivo
_Devon_